Catulo. XII


Asinio Marrucino, de tu mano izquierda no haces un uso correcto: en medio de las bromas del vino robas los pañuelos de los más distraídos. ¿Crees que esto tiene gracia? Se te borra la razón, imbécil. No hay nada más sórdido y grosero. ¿No me crees? Cree a tu hermano Polión, que está dispuesto a cambiar tus robos por un talento, pues es un joven repleto de todos los encantos y de todas las gracias. Así que o espera trecientos endecasílabos o devuélveme el pañuelo, que no me interesa por su valor, sino por ser recuerdo de un amigo. Pues me enviaron de regalo de Iberia unos paños de Játiva Fabulo y Veranio. Es forzoso que yo los quiera como a mis amigos Veranio y Fabulo.

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