Alceo de Mitilene (46D)


Me desconcierta la revuelta de los vientos. De aquí llega rodando una ola y por allá otra, y nosotros en medio arrastrados nos vemos en nuestra nave negra, afligidos por la muy enorme tempestad. El agua de la sentina ya cubre el pie del mástil. Toda la vela está ya transparente, y cuelga en grandes jirones su tela, no logran asidero las anclas, y el timón…

… mis dos piernas se afirman en las jarcias y sólo esto me mantiene a salvo. Toda la carga arrastrada fuera de borda va.

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Alceo de Mitilene (119D)


De nuevo la ola, como la de antes, avanza

contra nosotros, y nos dará mucho trabajo

resistirla cuando aborde nuestra nave.

….

… Aprestemos la defensa lo antes posible

y corramos al amparo de un puerto seguro.

Que a ninguno de nosotros la duda cobarde

le acose. Claro está que es enorme el empeño.

Recordad las fatigas que antaño soportamos.

Y que ahora todo hombre demuestre su valía.

Conque no avergoncemos por falta de coraje

a nuestros nobles padres que yacen bajo tierra.

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