La capacidad humana en Sófocles


Muchas con las cosas asombrosas, pero nada más asombroso que el hombre (…) Posee el habla y el pensamiento rápido como el viento, y todas las restantes mañas con las que se puede organizar una ciudad (…) Penetrante hasta más allá de lo que caprichosamente podríamos soñar es su fértil habilidad, sea para el bien, sea para el mal. Cuando honra a las leyes de su país, y mantiene la justicia que ha jurado ante los dioses respetar, se yergue orgullosamente sobre la ciudad; pero no tiene ciudad quien, atolondradamente, se enfanga en el delito.” (Sófocles, “Antígona“)

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