Hesíodo


Hablo de él, antes que de su contemporáneo Homero, por un cariño especial hacia su obra y su figura histórica. Cierto es que, cuanto sabemos de él, debe ser puesto entrecomillado y afirmado con mucha cautela. En general, hablar sobre personajes de la antigüedad con cierta fiabilidad es difícil, pero de su obra se entresacan numerosos datos luminosos. Como se recoge en la memoria clásica de Alcidamante en el s. IV aC, Homero y Hesíodo batieron singular combate, literario como no puede ser de otra manera, en la corte del rey de Calcis. Compitieron ambos maestros de la palabra griega y al final le dieron el título de vencedor a Hesíodo por un motivo singular: “Por cantar a la agricultura y la paz, frente a la guerra y la muerte que propone Homero, según el juicio del gobernante frente al pueblo.”

Como he dicho, vive en tiempos de gran Homero, por lo tanto y también discutible, lo situamos en el siglo IX – VIII aC. El padre de Hesíodo es de Cime (Eolia) pero se establece muy próximo al lugar sagrado de Helicón, en una población llamada Ascra, buscando huir de la pobreza y la ruina que le había deparado la historia.

Destaca en la personalidad de Hesíodo su identificación con el mundo del campo y la dureza que conlleva someterse a sus imprevisibles resultados y frutos por la dependencia que genera. Es un hombre piadoso, a pesar de la ingratitud y la injusticia que ofrece, no pocas veces, la agricultura. En sus ideas más religiosas Zeus, padre y rey de todo el panteón, es un dios que está ligado a la justicia y que tiene como misión imponer su criterio “justo” frente al caos para poder generar el orden que el mundo requiere para su feliz desarrollo.

Sus dos grandes obras son “Teogonía” (sobre el origen de los dioses, con la pretensión de ordenar y ofrecer a sus conciudadanos una buena historia en la que afianzar sus creencias) y “Los trabajos y los días” (donde afirma la importancia del mundo del campo, frente a otros parajes y ciudades, resaltando su belleza y características; en él asiente que “el trabajo no es ninguna deshonra; la inactividad es una deshonra. Si trabajas pronto te tendrá envidia el indolente al hacerte rico. La valía y la estimación van unidas de la mano.”) Más adelante, en el blog y al ritmo de las reflexiones, haremos un comentario entero a la primera parte de esta obra, en la que se encuentran grandes relatos clásicos como Prometeo o el mito de las edades de los hombres. El final de la primera parte, es digno de ser escrito en letras mayúsculas en la entrada de cualquier biblioteca.

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Acerca de José Fernando Escolapio
Soy religioso escolapio. Inicio este blog personal para poder ensayar y escribir cosas que voy pensando, pero también como un previo a otros blogs en los que abrir nuevos cauces para la gente con la que comparto el día a día, bien en la clase o bien en otros ámbitos. Me encanta el mundo antiguo, aunque nunca me consideraré experto. Disfruto el cine y la música.

2 Responses to Hesíodo

  1. Aqueos says:

    Gracias por recordar a un gran poeta, como lo fue Hesíodo.
    Cordiales saludos.
    Aqueos

  2. marcela padilla sanches says:

    pues que buena informacion

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