Aristóteles y la amistad
Quizá no todos sepan que la amistad es uno de los temas más recurrentes en la literatura clásica. Lo encontramos en el teatro, en comedias y tragedias por igual y en sus más amplias vertientes, lo disfrutamos como parte de las relaciones entre los grandes héroes épicos excentes en sus apuestas y en sus agitaciones. Cómo no puede vivir en la lírica, acompasado de esas palabras incomprensibles que se entrelazan desde el corazón. Sorprende también en los grandes discursos, en la primigenia narrativa de la oratoria que conservamos, y se hace presente en todas las discusiones filosóficas sobre el ser, sobre el mundo y, progresivamente, sobre la sociedad y la persona.
Pero quizá no todos saben que la Ética a Nicómaco guarda, como una joya, dos libros enteros a semejante acierto de la sociedad y del corazón humano. La necesidad, como se cuenta, de alguien fuera de la sangre y de los lazos circunstanciales con quien se comparte más allá de lo accidental, entrando poco a poco en la sustancia de la vida e incluso compartiéndola exageradamente.
Recomendación para una tarde de verano: Leer al menos, de tan gran obra, los dos libros recomendados.
Agradecería, si alguno se atreve, poder ir comentado en este post, poco a poco, este librito. Quizá por párrafos, accesibles en distintas páginas de internet, o quizá por frases.
Catulo. XII
Asinio Marrucino, de tu mano izquierda no haces un uso correcto: en medio de las bromas del vino robas los pañuelos de los más distraídos. ¿Crees que esto tiene gracia? Se te borra la razón, imbécil. No hay nada más sórdido y grosero. ¿No me crees? Cree a tu hermano Polión, que está dispuesto a cambiar tus robos por un talento, pues es un joven repleto de todos los encantos y de todas las gracias. Así que o espera trecientos endecasílabos o devuélveme el pañuelo, que no me interesa por su valor, sino por ser recuerdo de un amigo. Pues me enviaron de regalo de Iberia unos paños de Játiva Fabulo y Veranio. Es forzoso que yo los quiera como a mis amigos Veranio y Fabulo.
Catulo a Lesbia (CIX)
Me prometes, vida mía, que este feliz amor nuestro ha de ser eterno entre nosotros. Dioses del cielo, lograd que pueda hacer promesas verdaderas y que hable sinceramente y de corazón, para que a lo largo de toda nuestra vida sea posible mantener este perenne pacto de sagrada amistad.
Platón. Diálogo “Lisis”
Sobre la amistad. Algo que a todos interesa aunque no podamos expresar totalmente lo que significa. De esto trata precisamente este diálogo: sentarse tranquilamente, dialogar intensamente sobre el “contenido” que realmente tiene la “amistad”.
¿A quién le interesa esto? A todos, tanto los que tienen amigos como los que creen no tener. ¿Qué podemos decir de la amistad? Normalmente escucho algo así: “Los amigos siempre están”, “Quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro”, “Los amigos comparten todo”, “Los amigos no se esperan, están”, “Un amigo para lo que sea”… ¿Qué quiere decir todo esto? Precisamente lo que se habla en el diálogo de Platón: los amigos no nacen, en realidad se eligen sin lazos previos a la elección; la amistad nace de la reciprocidad, es decir, de la mutua confianza y la mutua entrega; pero una cuestión importante es la incondicionalidad, que se muestra en la entrega no para que el amigo me dé, sino en la entrega por la entrega, en la gratuidad de la vida compartida, en ser “un regalo” verdaderamente. De esto trata, con genialidad, el Lisis.
Al final del diálogo, no se establece ninguna “definición” real. Ojalá pudiéramos definir en una expresión cierta lo que es la amistad. Si pudiéramos (con la amistad y con otras realidades) sería como atrapar su verdad profunda, el corazón de las cosas. Pero se muestra difícil por una tensión:
1. La amistad tiene que ser gratuita, no depender de nada. El amigo es amigo porque sí, sin que se le mantenga a base de nada. El amigo no lo es ni por el dinero, ni por el cariño, ni por el poder. Es amigo por la complicidad, la apertura, y la entrega generosa sin que exista ningún lazo más allá de la entrega.
2. La amistad es mutua y recíproca. Nadie es amigo de otra persona sin que sea considerado como amigo por la otra persona, es decir, es un continuo diálogo de entrega, de generosidad, de permanencia y de fidelidad.
¡Qué maravilla de diálogo! Es uno de mis preferidos, sin duda alguna. En el Lisis hay algo más que palabras interesantes.
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http://www.filosofia.org/cla/pla/azc02221.htm
Este es el link para el diálogo entero.